Efrén sabía que esa noche asistirían sus cuatro hermanos. Pese a todas sus diferencias no dudaba que todos volverían a estar reunidos en torno a su mesa para cenar. Sabía Que Andrés no tenía ningún motivo para faltar, seguro que Borja acudiría esa noche solo para tener algo con lo que cotillear al día siguiente y Carlos no faltaría siempre que hubiera algo que beber. De quién no estaba tan seguro era de su hermano mayor David, y era fundamental que él estuviera ahí aquella noche, si hacía todo aquello era fundamentalmente por su hermano mayor. Sin embargo Efrén confiaba que su hermano asistiera esa noche con intención de limar asperezas.
Y así fue, justo a las 10 de la noche el timbre de su casa sonó, al otro lado de la puerta le esperaban cuatro personas tan diferentes como Importantes para su vida. Antes de abrir se aseguro por última vez que todo estaba preparado, la mesa estaba perfectamente servida y ese pequeño bulto de su camiseta seguía allí.
Se saludaron como si el tiempo no hubiera pasado entre ellos, o al menos lo intentaron. Efrén los hizo pasar al comedor y se quedó un rato solo en la entrada. Durante un segundo dudo de todo su plan, pero ya era tarde para dudar. Sacó aquel bulto de su camiseta: un bote de ansiolíticos. Lo abrió y se las tomó todas de golpe. Si todo iba como lo tenía planeado tendría tiempo de cenar con sus hermanos antes de sufrir los efectos de la sobredosis, y parecería no ser más que un infarto casual y mortal.
Entró en el comedor, en la mesa ya le esperaban sus hermanos. En lugar de sentarse en la cabecera de la mesa directamente se acercó a su planta favorita, aquel pequeño aloe que cuidaba siempre. Miró a sus hermanos y pensó una vez más en lo que iba a hacer esa noche. Estaba arruinado, toda su vida de excesos ahora se había convertido en fin. No tardarían mucho en venir y quitarle todo lo que tenía, empezando por su casa. Ya no tenía nada, nada excepto su vida, su vida era lo único de valor que le quedaba. Tenía un seguro de vida que estipulaba que en caso de fallecer indemnizaría a sus familiares más cercanos.
Miró a la mesa. Si tenía que pasar sus últimas horas quería que fuera con ellos, si alguien se merecía todo ese dinero eran aquellas cuatro personas. Sabía que a diferencia de él sí sabrían administrar el dinero. Cuando él muriera su hermano mayor recibiría todo el dinero y sería el encargado de administraron entre los demás hermanos.
Así al menos daría un sentido a su vida y se redimiría ante los ojos de su familia.
Muchas gracias a todos por las teorías que habéis dejado en los comentarios de mi última entrada de blog. Todas han sido muy interesantes como las de
Nigridal,
Jimboss,
Zanza,
mariods (que investigo como un buen detective),
Nubis (el primero en pensar en el suicidio, apoyada por
valerian32),
Sheap (que uso su intuición),
Kael_Weylyn (que uso su vena de futura criminóloga),
byAtx (que "conocía" a los implicados).
Pero el premio gordo se lo lleva
seijo, que fue capaz de recrear casi completamente las últimas horas de vida de Efrén, equivocandose solo en que no era todo un plan de venganza, sino como una despedida.